Copias disponibles en diferentes tamaños.

Hay veces en las que no posamos en las fotos. Nos dejamos llevar, no construimos nada predeterminado. En esta sesión le desnudé, me subí encima «¿Qué hacemos?», me preguntó el mandao. «Lo que salga», le dije, mandito en mano, seguido de un beso. Salieron cosas preciosas. Esto es lo más parecido que he hecho a grabarme practicando sexo. Y la verdad es que somos más bonicos que el porno. Este es mi imaginario. Y yo ni lo sabía.