Hoy quiero hablaros sobre la desnudez y sobre cómo la vivo. O cómo la vivo con mi pareja.

El 1 de enero me desperté llorando. Sí. Bonita forma de comenzar el año. Llevaba ya mal semanas. Mientras intentaba sorber una infusión, mi madre me dijo “Jamía, intenta darle una oportunidad al nuevo antidepresivo que te han dado, ¿que te sienta mal? Pues fuera”. Como siempre, en psiquiatría da la impresión de que no hay laboratorios: la materia en la que prueban todas sus drogas sois vosotros, con un diagnóstico ni químico, sino sintomático. Pues el caso es que ese 1 de enero estaba tan desesperada que me hubiera bebido el agua del water si me hubieran garantizado que funcionaría. Me tomé la maldita cápsula: Xeristar de 30 mg. A día de hoy, llevo un mes y una semana tomándolo y resulta que me está sentando bien. Tras más de una década con pastillaje, hemos dado con una pastilla que me mantiene psicológicamente estable.

¿Qué efectos secundarios pueden aparecer cuando consumes fármacos de psiquiatría? Puedes tener somnoliencia (muy bestia y durante todo el día), retención de líquidos, la líbido por los suelos, pocas ganas de comer (o muchas), estreñimiento, sequedad en la boca, la sensación de tener mucha sed, pérdida de visión, mala memoria o mareos. Xeristar no me afecta a algo que me importaba mucho: a la energía. No me da sueño. Puedo hacer una vida normal y no me caigo por las esquinas. Tengo la energía suficiente como para cuidar de Luz y llevo un mes sin querer morirme. Nada mal.

Pero mi deseo sexual está por los suelos. No hay sorpresa. Sabíamos que esa forma de comunicación que es para nosotros el sexo, iba a tener sus paréntesis si tomaba aquella pastilla. Y quería reflexionar sobre la desnudez. Normalmente se asocia al erotismo, a la sensualidad y a la sexualidad. Cuando no hay libido, sólo ves un cuerpo. Cuando ahora veo a Guille, veo su cuerpo. Me detengo en lo que amo. Me enrrosco a él, siento su calor, la suavidad de su piel, el candor de su energía. Siempre me ha gustado sentir la piel con piel, restregarme como los gatos en los cuerpos de mi pareja. Pero sin deseo sexual, como una especie de amor experimentado con todos los sentidos ¿habéis hecho eso alguna vez? ¿Os juntáis con vuestras parejas, desnudos, sólo por el placer de sentir vuestros cuerpos? Ser una pieza blanda, caliente, suave al tacto y sin embargo, sentir que estás tras el escudo más poderoso del planeta.