Pues aquí, con mi amigo el sacaleches, con quienes me estoy pasando horas y horas. La batalla que estoy teniendo con la lactancia es amor, porque no se puede llamar de otra forma. No obstante, como ante tanta dificultad y sacrificio, no la estoy disfrutando, estoy deseando llegar a los seis meses para dejarla. Luz sabrá perdonarme y la sociedad también. Bueno, la sociedad dirá que no me he sacrificado lo suficiente. Las madres nunca se habrán sacrificado lo suficiente.

Guille me regaló crisantemos para nuestro aniversario de boda, esta preciosa y enorme flor de otoño, mis flores de leche.