Modelos: Luz y su abuelita paterna, María Jesús.

Hace muchísimo tiempo que quería fotografiar a la madre de Guille, que es un ser adorable donde los haya. Me siento súper querida y valorada por ella. Durante el primer mes de mi postparto, las abuelitas me salvaron el culo más de una vez y eso no lo olvidaré nunca. Me recuerdo completamente destrozada en la cama, 48 horas sin dormir y a ellas arrullando a Luz o dándole un bibi de madrugada. Ay, mujeres de mi vida, esa tribu que tanta falta nos hace en el puerperio.

María Jesús adora a Luz, se vuelca mucho en ella, se preocupa por ella y la cuida. Y ojalá esta foto sea una ventana por la que ella en un futuro pueda asomarse al amor que envolvió su infancia.

Por cierto, trabajo con granadas, símbolo de mi último fotolibro y mi fruta favorita en cuanto a forma.