Modelo: Guillermo Mateo López.

Esta foto pertenece al último viaje que hicimos a París sin nuestra cerillina sinvergüenza. Yo tenía un buen bombito y la paseamos kilómetros y kilómetros por toda la ciudad de los cuervos. Luego llegábamos a la preciosa casa de Alain Gruger y caíamos rendidos, felices de haber agotado cada segundo, cada vivencia, cada momento que nos va regalando la vida en forma de viajes, seres queridos, lucerillos del alba…

Esta foto es un intento de explorar nuevas masculinidades, un intento de alejarme del clásico estereotipo masculino que tanto se trabaja en el panorama artístico. También porque Guille no encaja con esas cualidades prototípicamente machunas.