Normalidad era que yo sintiera que tenía un proyecto triste, pero maravilloso, encargado por Paz Casillas, de la Fundación Atenea, que versaba sobre el Cambio climático… tema que ahora os trae al pairo, como cualquier cosa que no sea hablar de Coronavirus y lanzaros dardos los unos a los otros. Vaya, que el mundo era una mierda, pero un poco menos de lo que es ahora. Tenía talleres, exposiciones y festivales pendientes. Mi primavera era profesionalmente prometedora. El día de esta foto subimos al Cerro de Almodóvar por ver si desde allí conseguía captar la campana de contaminación que se cernía sobre Madrid. Pensábamos subir con la niña en brazos, pero como siempre, la subestimamos: subió a patita, como aquella vez que con 9 meses se subió sin jadear, por las escaleras, a un cuarto sin ascensor. Milka y Menta corrían felices. La Milka obsesionada con los conejos, ya tenía tarea. Menta era un perro-cabra liberado de parqué. Allá arriba seguí haciendo mi máster de hacer fotos a una niña en constante movimiento, fotógrafa de un derroche de vitalidad. Nos desnudamos y en seguida hice una foto que tenía en la cabeza. Quise vernos puros, unidos, como si aquella piña, aquella unidad, pudiera con todo. Como si aquel sandwich de carne y amor pudiera proteger los pulmones y el futuro de nuestra hija. Yo respiraría todas las partículas en suspensión por ella. Todo a mis pulmones. Quisiera ser árbol proveedor de oxígeno para mi hija. Fue mi cuerpo su alimento, quise y quiero ser el cuerpo que abastece el aire limpio que respire.

Al día siguiente se decretó el Estado de Alarma. Y ya pocas cosas volvieron a ser igual. Tras la cuarentena, Madrid está más contaminado que el día de esta foto, tumbado el Madrid Central de Carmena bajo el gobierno del PP. A mi hija la abrazo sola. Visiblemente más delgada, he pasado de ser TLP a padecer un TCA severo. Una forma más silenciosa de autodestruirme y canalizar el dolor. Todo es holístico. Desde Sevilla, confinada de nuevo, trazo otros proyectos y trabajo quitándome horas de sueño. Mi madre le enseña el mundo a mi hija en mapas.