Deréis que qué forma tan sutil de partirle la cara a Guille. Yo a Guille le parto muchas cosas, entre ellas, el corazón. Cuando eso sucede los dientes se hacen hielo, lloramos volcanes, los padres no son nada porque están muertos, dejamos de vernos a través de los espejos, dejamos de ser un lugar secreto, las libélulas nos ignoran, el duelo tiene forma de niño ahogado.