Esta es la primera foto que realicé en Islandia. Llovía, habíamos pinchado una rueda y estábamos en medio de la nada. Mientras Guille ponía una de repuesto, yo husmeaba aquel hábitat extraño, frío e inmenso. Me bajó la regla. Todavía me quedan muchas fotos de aquel viaje, en el que enloquecí como fotógrafa. O más bien: en el que cualquier fotógrafo enloquece.

Esta foto tiene para mí un significado premonitorio, es una puerta de espera, son golpes de llamada. Pero me lo guardo todo para mí.