Otra fotografía sobre este proyecto sobre los embriones que dan sentido a mi vida. Guille no podía faltar, pero era demasiado pedir. No obstante, por amor lo hizo. Y porque le digo que es bueno para la circulación

Tenéis que ver el teatro que le echa para hacerse una foto en el agua:

  • «¡Está fría, está mojada! ¡No quiero! ¡No puedo más! ¡Aaaaaah!»
  • «Mimi mimi está fría, mimimí, no puedo, mimimi venga al agua».

Lo cierto es que posar bajo el agua cuesta, porque:

a) Flotas. Mantenerse bajo el agua se convierte en una lucha con tu cuerpo para no salir a la superficie y, por lo tanto, cuesta mantenerse quieto.

b) Te entra agua por todos los agujeros de tu cabeza, en especial por la nariz, por eso es muy difícil sacar la foto sin que salgan burbujas. He comprado unas pinzas para la nariz, pero son difíciles de clonar.

c) Es difícil abrir los ojos y mirar a cámara.

Dadle a Guille su galletita, que lo hizo muy bien. Aunque hubo un momento en el que sus quejíos eran tales, que Menta (que también odia el agua), se lanzó al río para socorrerlo. Pero yo no podía no tener a Guille en este proyecto, del que, más tarde, os enseñaré más fotos. Me encantaría tenerlo con Luz, pero es un posado, lo reconozco, muy sufrido.

Como dicen por ahí «No se aprecia el valor del agua hasta que se seca el pozo».