Modelo: Guillermo Mateo López.
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Últimamente no tengo nada que decir. Quizá porque lo quiero decir todo y eso es como abrir la boca y emanar borbotones. A veces me esfuerzo en buscar la dosis de palabras adecuadas y bien medidas para no quedarme tumbada en una isla. A los que no hablan los llevan a todos allí. Cuando me ocurre eso, el despertarme sola en la isla, intento articular algo con los labios, pero sólo deseo que de ellos salga un rayo de luz. O uno de sombras. Y que todo el mundo me entienda. O me quiera. O me cuide. Ayer abrí la boca y manché a Guille de blanco. Él me respondió piel de niebla y sangre a milímetros de sus dientes. Y yo entendí perfectamente sus árboles caídos, pequeños e inclinados por el viento.