Ya que estamos en temporada de pumpkins malévolas y sonrientes, aproveché este bonito campo de calabazas en Portugal para hacer una foto. También confieso que robé una ante la exasperación de Guille, que no puede bregar del todo contra mi vena macarra e incívica. Lo recuerdo como un día extraño: pasamos la noche en tensión por un incendio a pocos kilómetros de la casa, situación que no mejoraba por la cercanía del huracán Ofelia, que provocó mareas vivas por la costa y fuertes rachas de viento. Casi desisto a la hora de hacer la foto, pero Guille me animó y aquí tenéis otra alegre foto de lactancia, que no sé cuánto voy a durar, pues tras cuatro meses, mi lucerillo no acaba de enganchar bien. Ay…

Naranja puesta de sol, naranja fruta, naranja calabaza, naranja zanahoria, naranja fuego, naranja hoja de otoño. Es un color que me cae bien.