Sí, tengo entre manos una serie sobre mi experiencia sexual. Supongo que en algún momento tenía que sacar a la luz ese cúmulo de fobias y experiencias que hicieron que quisiera arrancarme cualquier parte de mi cuerpo destinada al placer. Dejé de masturbarme y a echarme a temblar cada vez que “llegaba la hora” de realizar cualquier tipo de práctica sexual. Pararme en seco y decidir que tenía que superar todo esto por mí y por mi pareja, pero sobre todo por mí, ha supuesto horas de reeducación sexual, de romperme para enfrentarme a mis traumas. Sí, he sido abusada, sí, he recibido bulling en segundo de bachillerato por afirmar, delante de toda la clase, que las mujeres también se masturban, sí, me he educado yo sola con el (machista) porno mainstream, con las consecuencias que eso conlleva para todos, sí, he aceptado practicar sexo con mis parejas cuando no quería. Y sí, en la actualidad me acosan y subestiman por posar desnuda. También he pasado años con un asexual que ponía una cara de sopor y asco inmesa ante la idea de tocarme.

Hubo un tiempo en el que pensar en los genitales, tanto de hombres como mujeres, me daba arcadas. Esta serie trata los retrocesos y fobias con cierto humor y los avances con poesía. Pero me puedo permitir el humor y la poesía porque estoy logrando superarlo todo (y lo que me queda…). También porque tengo la certeza de que miles de mujeres han sufrido muchas de las confesiones que acabo de escribir aquí.

¿Por qué hablo de esto? Porque me he especializado en hablar sobre lo que te dicen que no debes hablar, temas que están ahí, como el sexo o las enfermedades mentales, temas tabú. Hablo porque otras mujeres han hablado sobre estos temas y me han ayudado a mí ¿Puedo ayudar a sacar a la luz con esta serie una serie de hechos que se repiten de forma constante en la vida íntima de las mujeres? ¿Puedo deciros que no estáis solas? Escribo esto y me late tan fuertemente el corazón….