La hice junto a un cráneo de jabalí que me regaló mi hija por mi cumpleaños y una paloma, animales con los que he llegado a conectar mucho este año. Son listas, sinvergüenzas, piratas y puercas y las amo nivel que si no aparecen en mi ventana por la mañana, me preocupo.
Coloco el cráneo a la espalda para que no se me olvide la muerte que me precede.