Un Sí es de lo más bello que te puedo dar. Es un adverbio que tengo amarradísimo, encofrado en lo más profundo de mí y se parece muchísimo a un corazón, a un beso y mil estaciones. Cuando te doy un Sí te estoy entregando mil puñales que apuntan hacia mí, para que los afiles sin dañarme en las costillas. Entregarlo de manera equilibrada es uno de mis grandes aprendizajes en esta vida.