Una de las cosas que más me gusta en esta vida es viajar. Debido a que tengo dos perritas ancianas, no puedo viajar todo lo que quisiera, pero es en mis viajes donde hago la mayor parte de mis fotos. Este verano tengo planeados dos salidas, que me hacen mucha ilusión, sobre todo porque estoy empezando a realizar viajes largos con mi hija. Estas fotografías que subo son junto a vacas normadas, una sesión totalmente improvisada con mi amigo Jota. Leila encuentra animales en sus viajes, Leila es feliz. Muchas personas tienen miedo de las vacas, pero los animales nos entendemos. Sabemos cuándo hay peligro, nos leemos, quién es de fiar y quién no. Mi amigo estaba (el pobre) preocupadísimo, mirando cómo me acercaba cada vez más a ellas. Las vacas por norma general son animales muy curiosos y entablamos una larga conversación. No estoy en India para que me sigan pareciendo sagradas, hermanas iguales sobre esta tierra y bajo ningún concepto considero que sean objeto de consumo. Mi último pensamiento fue pensar que podría salvarlas a todas, como cuando mi hjia alega que si tuviera todo el dinero del mundo, adoptaría a todos los perros abandonados. De allí me fui con ese pensamiento infantil, utópico, ingenuo e impotente (e imponente) . Un año después, me pregunto si seguirán vivas.