Tuve que sacarme los ojos
para poder ver
la noche más oscura
que en mi alma vespertina
era luminosa
numinosa.
El terror me vio
e hizo una reverencia
ante mi negrura.
Qué placer: ya no veía:
era sagrada.
Tuve que sacarme los ojos
para poder ver
la noche más oscura
que en mi alma vespertina
era luminosa
numinosa.
El terror me vio
e hizo una reverencia
ante mi negrura.
Qué placer: ya no veía:
era sagrada.