Me gustaría aportar mi interpretación del mito de Medusa, inspirada en «Las metamorfosis» de Ovidio. Medusa era una joven sacerdotisa de Atenea, famosa por su belleza. Su vida cambia drásticamente cuando Poseidón se encapricha de ella y la viola dentro del templo como castigo a su rechazo, profanando el espacio sagrado. En la narrativa patriarcal clásica, Atenea se enfurece por la profanación de su templo y, en lugar de castigar a Poseidón (su igual masculino), castiga a Medusa transformando su cabello en serpientes y dándole una mirada que petrifica a cualquiera. Para mí este mito tiene dos interpretaciones: en una Atenea actúa como brazo del patriarcado, culpando a la mujer por «provocar» o por el simple hecho de haber sido violada. No obstante, si llevamos la lectura más allá, puede ser que Atenea le otorgara a Medusa un arma definitiva, pues le dio serpientes para que ningún hombre volviera a tocarla sin su consentimiento o sin morir en el intento.
La historia suele centrarse en Perseo, quien es enviado a decapitarla. Para el feminismo, Medusa representa la «Alteridad»: lo femenino que no puede ser controlado y que, por lo tanto, debe ser destruido.
Perseo no la derrota en un combate justo; la decapita mientras ella duerme, utilizando un escudo como espejo para no tener que enfrentarse a su realidad. Incluso después de muerta, su cabeza se utiliza como una herramienta de guerra. Su identidad es borrada para convertirla en un objeto decorativo en la égida de Atenea.
Para mí, Medusa representa el derecho de las mujeres a estar furiosas y a no ser agradables para el consumo masculino. Es más, en la antigüedad, el Gorgoneion (la imagen de la cabeza de Medusa) se usaba como amuleto para ahuyentar el mal. Hoy, muchas mujeres se tatúan su imagen como símbolo de que son dueñas de su propio cuerpo y de su seguridad ¿A alguien le apetece ahora tatuarse a nuestra hermana Medusa?